Nuevos retos

Friday, 19 October 2012


Mañana va a ser un día raro.

Por primera vez saldré de casa con maletas de mudanza temporal (por ahora), pero el destino no será otro país. He tenido anteriormente la oportunidad de vivir periodos fuera de casa pero siempre había varias barreras (no sólo fronterizas, sino idiomáticas, culturales, gastronómicas y si me apuras climáticas también) que debí superar, adaptarme.

Mañana me mudo a sólo 160 kilómetros de casa. El tiempo será parecido, la zona horaria por supuesto será la misma, tendré un Mercadona detrás de casa, hablarán mi idioma allá donde vaya y pagaré en euros. ¡Rarísimo!

Voy a compartir piso (tras una búsqueda frenética que duró dos días y me dejó seriamente trastocada) con un chico, una chica, y dos gatos. Conversación tipo con el 95% de las personas con las que he hablado sobre ésto (siendo P persona interesada en mis futuros compañeros e Y yo misma):

P: -¿Y con quién vas a compartir piso?
Y: -Pues con un chico, una chica y...(aquí dudas si decirlo o no, porque te ves venir la reacción) dos gatos.
P: -¡Ay! ¿Dos gatos? ¡Ya no voy a poder ir a verte! Me dan miedo/arañan/sueltan pelo/etc.
Y: -...bueno, no conozco esos gatos, y nunca he vivido con gatos, ya os diré que tal va la cosa.

La realidad es que nunca he vivido con gatos pero después de los pisos que había visto hasta el momento, cuando vi ese, el precio, la mega terraza, la situación en relación a mi facultad, el supermercado justo detrás (en serio, es importante) y que los compañeros parecían los más majos de cuantos había visto hasta ese momento, lo de los gatos me pareció pecata minuta. Igual dentro de una semana maldigo mi no planteamiento del tema...

La única persona que se emocionó ante la noticia fue mi hermana, que me dijo con entusiasmo: "¡Ahora podrás hacer fotos de gatos y subirlas a Instagram!" Y tiene razón ;)

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